Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Si un árbol cae, plantas otro.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Todo en la vida tiene su medida.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
De la risa al duelo un pelo.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Al mejor caballo se le van las patas.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Es de sabios cambiar de mujer.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
El vino abre el camino.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Quien prestó, perdió.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
De solo aire no vive nadie.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Averiguelo, Vargas.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.