"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Burro amarrado, leña segura.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Al loco y al fraile, aire.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Indio con puro, ladrón seguro.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Buena ventura solo con otra dura.
Juego de manos, rompedero de ano.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
La tierra será como sean los hombres.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Buen podador, buen viñador.
En hacer bien nunca se pierde.
Tronar como un arpa vieja.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
El más cuerdo, más callado.
Por unos pierden otros.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Casa convidada, pobre y denostada.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Amigo reconciliado, doble enemigo
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
Mucho saber, menos ignorar es.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
No ofende quien quiere sino quien puede.
El que mucho analiza, se martiriza.