Vale más saber que tener.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Del joven voy, del viejo vengo.
A su tiempo maduran las brevas.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
A la larga, todo se arregla.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Joven intrépido no deja memoria.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Ser lento en dar es como negar.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Las palabras se las lleva el viento.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.
Cerrado a cal y canto.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Al que da y quita le sale una jorobita.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
El que rompe viejo, paga nuevo.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
La verdad sale en boca de los niños.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.