Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
En camino largo, corto el paso.
Lo imposible, en vano se pide.
Bien gobernar y no mucho bailar.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
A quien presta nada le resta.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Como es el trabajo, así es la recompensa.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Quien escucha, su mal oye.
La herida causada por una lanza puede curar, pero la causada por la lengua es incurable.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Todo lo mudable es poco estimable.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Como poroto de la chaucha.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
No quieras nunca buenos comienzos.
Criados, enemigos pagados.
Tras el vicio viene el lamento.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Mucho gana quien no Juega.