La falta de progreso significa retroceso.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Al mal amor, puñaladas.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Una respuesta amable mitiga la ira.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Bailando con la más fea
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
El que presta no mejora.
Te conozco, pajarito.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
El daño hecho no tiene remedio.
Según el sapo es la pedrada.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Cortesías engendran cortesías.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Callado mata conejo.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
El ladrón juzga por su condición.
Cuando la vela azota al palo, malo.