Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Deja al menos un huevo en el nido
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
El que mucho ofrece, poco da.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Ser amable es ser invencible.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
La madurez solo se vive una vez.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Para presumir hay que sufrir.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Todos los extremos son malos.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.