Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Quien tiene arte va por todas partes.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Baila más que un trompo.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
El ignorante es poco tolerante.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
El necio cree que todo lo sabe.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Comer verdura, y echar mala verdura.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Para bien hablar, antes bien pensar.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Carta echada, no puede ser retirada.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Es más fácil, destruir que construir.
Sé osado y serás afortunado.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Otros tiempos, otros modos.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Obras vea yo; palabras, no.