El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Por San Martín, trompos al camino.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El cantar, alegra el trabajar.
Quien bien quiere, tarde olvida.
No tropieza quien no anda.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Pan duro, pero seguro.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Mal acaba quien mal anda.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Ido el conejo me das consejo.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Del odio al amor hay solo un paso.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Al freír será el reír.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Un muerto hablando de un ahorcao.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Quien aprisa asa, quemado come.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
En carrera larga hay desquite.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
A buey viejo, no se le saca paso.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
El pez grande se come al chico.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.