Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Roer siempre el mismo hueso
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Es mejor callar que con tontos hablar.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar.
Siempre hay un roto para un descosido.
El que de joven corre, de viejo trota.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Toda desgracia es una lección.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
O errar o quitar el banco.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
Cambiar de opinión es de sabios.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Al loco y al aire, darles calle.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Cada fracaso nos hace más listos.
Probando es como se guisa.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.