La sabiduría no se traspasa, se aprende.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
A veces perdiendo se gana.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
Mucho saber, menos ignorar es.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
El ejercicio hace maestro al novicio.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Piensa mal y acertarás, aunque alguna vez te equivocarás.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Decir refranes es decir verdades.
Hacer callar es saber mandar.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
A mucho hablar, mucho errar.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
El oficio hace maestro.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
En hacer bien nunca se pierde.
Nadie nace enseñado.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Ser lento en dar es como negar.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.