Bien está lo que bien acaba.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Por el árbol se conoce el fruto.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Por poco se empieza y a mucho se llega.
Hay que dejar ir al mundo como va
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Al dedo malo, todo se le pega.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Tanto le alabas que nunca acabas.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
No lo hurta, lo hereda.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Jurar como carretero.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Entendido y anotado.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Remo corto, barca pequeña.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Hay que dar para recibir.