Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
Hay amores que matan.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
A ojo de buen cubero.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
La sardina y el huevo a dedo.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Puta y buena mujer, no puede ser.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Poca cuadrilla, vida tranquila
La mujer que de día calla por la noche manda.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Bicho malo nunca muere.
Chancho limpio nunca engorda.
A la gallina no le pesan sus plumas.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Riña de amantes, agua referescante.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Tentar la huevera a las gallinas
Dios castiga sin piedra ni palo.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Compuesta, no hay mujer fea.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
A capar se aprende cortando cojones.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Olla reposada, no la come toda barba.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.