Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
No coma cuento coma carne.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Burro empinado, por hombres es contado.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Más sabe una suegra que las culebras.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Cuando yo quito el mantel, todo el mundo come bien.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Perro no come perro.
No se cazan liebres tocando almireces.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Casa hecha y mujer por hacer.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Amores de lejos no son parejos.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
A la hija, tápala la rendija.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.