Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
A la fuerza no es cariño.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Ojo por ojo y diente por diente.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Gastalo en la cocina y no en medicina.
Amor no quita conocimiento.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Te casaste, te entera.