Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Cuando el río suena es porque piedras trae
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Está como aji titi.
Flor temprana fruto no grana.
El que se apura, poco dura.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Encima de la cabaña todo daña.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Burro amarrado, leña segura.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Las aguas quietas, corren profundas.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Aseada aunque sea jorobada.
Mal se cuece olla que no se remece.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Dar una de cal y otra de arena.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
Entre más ceniza, más fuerte la llamarada.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Mala boca, peces coma.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Aire de Levante, agua delante.