Depende de cómo caigan las cartas
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Siempre la cuba huele a la uva.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Ponte al sol y harás sombra.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
No hay mal tiempo, solo ropa mala.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Ahora sí se monto la gata en la batea
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
La soga quiebra por lo más delgado.
Como la espada, así la vaina.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Agua y sol, tiempo de caracol.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
La leña torcida da fuego recto.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
Non se pode mamar e asubiar.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Agarrando aunque sea fallo.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Año lluvioso, échate de codo.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Molino parado no gana maquila.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
A mala leña un buen brazado.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.