Uno come la fruta aceda y otro tiene la dentera.
Bien ama quien nunca olvida.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
De todas maneras, aguaderas.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Nada hay nuevo bajo el sol.
El hábito es una camisa de hierro.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Mala noche y parir hija.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Cuando tu ibas, yo venia.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Para ser bella hay que ver estrellas
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Pan a hartura y vino a mesura.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Según serás, así merecerás.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Hacer enseña a hacer.
Jamón empezado, pronto mediado; jamón mediado, pronto acabado.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Cuando mulo no moria, gallinazo comia.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El cerdo siempre busca el fango.