Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
El trabajo por la mañana vale oro.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
Maldigo el diente que come la simiente.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
La hambre no tiene aguante.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Donde hubo pan migajas quedan.
Ido el conejo me das consejo.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Del lunes la luna es buena.
Café cocido, café perdido.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
De día no veo y de noche me espulgo.
Lo que haces, encuentras.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Come y bebe, que la vida es breve.
Refranes y consejos todos son buenos.
Antes que el deber está el beber.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Si falta la comida, torcida va la vida.
En la boda, quien menos come es la novia.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Quien primero viene, primero tiene.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
A donde fueres haz lo que vieres.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.