Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Amar sin padecer, no puede ser.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
De necios es huir de consejos.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Hablando se entiende la gente.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Si quieres llegar rápido, ve despacio.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
El que corre mucho se cae de panza y el que no corre no alcanza.
La vida es un misterio, desvelalo.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Antes de tomar casa donde morar, mira su vecindad.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Haz barato y venderás por cuatro.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Del mal vino, buena borrachera.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Agrandado como alpargata de pichi.
Ganado suelto bien retoza.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.