Afanar y no medrar es para desesperar.
Quiero ver si como ronca duerme.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
A burra nueva, cincha amarilla.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Malos humores salen con buenos sudores.
El que se apura, poco dura.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
Come santos, caga diablos.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Juntos en las duras y en las maduras.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Quien vende barato vende doblado.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Quien la haga que la pague.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
El último mono es el que se ahoga.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Está en todo menos en misa.
El amor entra por la cocina.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
A gran arroyo, pasar postrero.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Manda, manda, Pedro y anda.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Casa de muchos, casa de sucios.
Estas como mango, amarilla y bien chupada.
Tranquilidad viene de tranca.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes