Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Al son que te tañan, a ése baila.
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Su ladrido es peor que un mordisco
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Va para atrás como el cangrejo.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
En cada refrán tienes una verdad.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
No necesito niguas para ser tishudo.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Mal es acabarse el bien.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
A camino largo, paso corto.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
La esperanza mantiene.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
La esperanza alegra el alma.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Mal duerme quien penas tiene.