El vino abre el camino.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Agua hervida es media vida.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Tinto con jamón es buena inyección.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Quien te ha visto y quien te ve.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Es puerco de la misma manada.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
Estrenar casas y domar potros, otros.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Quien da para recibir no da nada
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Chocolate que no tiñe, claro está
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Contra gustos no hay nada escrito.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Para saber, has de leer.
La comprensión siempre llega más tarde.