Más vale callar que con borrico hablar.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Más vale bien amigada que mal casada.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
El frío conoce al encuero.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
El que pega primero pega dos veces.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Dicen que la educación se mama.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
De noche madrugan los arrieros.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Ni es carne, ni es pecado.
Necesitado te veas.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Casa nueva, no habites en ella.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
No se hablar, y me mandas predicar.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Noviembre caliente, mayo helado.
El hablar, es más fácil que el probar.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Agua y sol, tiempo de caracol.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
En la cancha se ven los gallos.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Gallina que canta, de poner viene.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
A un fresco, un cuesco.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.