El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Dando dando, palomita volando.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Al que dice la verdad le ahorcan.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Lo pasado, pisado.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
muero Marta, y muero Harta.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Agua no quebranta hueso.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Tirar la piedra y esconder la mano.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Agua, sol y basura y menos libros de agricultura.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.