El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Del monte sale, con que se arde.
Errando errando, se va acercando.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Estar como las putas en cuaresma.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
A barbas honradas, honras colmadas.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Hay ropa tendida.
Echando a perder se aprende.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Gato maullador, poco cazador.
Ojo al parche.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
El que se queja, sus males aleja.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Cuando la vela azota al palo, malo.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Pereza no alza cabeza.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Hablando la gente se entiende.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Hoy me levanté con el pie izquierdo.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Ruin amigo no vale un higo.
Mal reposa la vida dudosa.