De la esperanza vive el cautivo.
El que tiene boca, se equivoca.
Por San Pedro, saca el ajo y planta el puerro.
No solo de pan vive el hombre.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Limpio de polvo y paja.
Cada burro apechuga con su carga.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Al niño que llora le dan pecho.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Saco de yerno, nunca es lleno.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Cuanto más primos, más adentro.
Me dejó como la guayabera.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Donde manda el amo se ata la burra.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
No ser escaparate de nadie.
El trompo mientras más lo lían más baila.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
De pequeñico se doma al mimbre.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Chancho limpio nunca engorda.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.