Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Dios castiga sin palo ni piedra
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Dádivas quebrantan peñas.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
A casa de tu tía, más no cada día.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
En casa pobre no hay mujer buena.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
No hagas trampa en que caigas.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Árbol que no arraiga no crece.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Saber de pobre no vale un duro
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Nunca te duermas en los laureles.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
El vivo a señas y el tonto a palos.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Adonde no te llaman, no vayas.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.