La nuera barre para que la suegra no ladre.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Dar caramelo.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Más mato la gula que la espada.
Esposa prudente es don de Dios.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Casado por amores, casado con dolores.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Hijos y mujer añaden menester.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Mas vale ser afilador que labrador.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Olla quebrada, olla comprada.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Marido, comprad vino; que no lino.
Más vale bien amigada que mal casada.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Dar antes que amagar.
En toda guerra está mezclada una mujer.
Al mal amor, puñaladas.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
A dineros dados, brazos quebrados.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.