Comer verdura, y echar mala verdura.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
A flores nuevas, afeite perdido.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
A mala leña un buen brazado.
Hechos son amores y no buenas razones.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Se defiende como gato panza arriba.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Harto da quien da lo que tiene.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
El mandar no quiere par.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Que cada zorro cuide su propia cola.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza