Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
A secreto agravio, secreta venganza.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Dar carne al lobo.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
La venganza es un plato para tomar frío.
Boca con duelo, no dice bueno.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
Indio comido indio ido.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
En casa del herrero, martillo de palo.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Agua no quebranta hueso.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Bala que zumba, no mata.
Dádiva forzada no merece gracias.
Nadie da palos de balde.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Patada de yegua no mata caballo.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.