Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
El que tiene buba, ése la estruja.
A dádivas, no hay acero que resista.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Ave de pico, no hace al amo rico.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
De los celos, se engendran los cuernos.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Juego de manos, rompedero de ano.
Menos malo es mortuotio que casorio.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Gastalo en la cocina y no en medicina.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Callar como puta tuerta.
Burro cansado, burro empalmado.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Mal oledor, mal catador.
Ni puta seas, y hagas las semejas.