De refrán y afán pocos se librarán.
Nadie puede hacer que un cangrejo camine derecho.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Aterriza que no hay tocón.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
De lengua me como un plato.
Hierba mala nunca muere.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Indio muerto no tira flecha.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Hasta lo que no come le hace daño.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
A veces caza quien no amenaza.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Cuando masques, no chasques.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Intimidades, solo en las mocedades.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Una flor no hace primavera.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Quien no madruga, no caza boruga.
Imposible es empezar a comer por la segunda cucharada.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.