No caben dos pies en un zapato.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Quien boca tiene a Roma va.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
A persona lisonjera no le des oreja.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Gato maullador, poco cazador.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Uva moscatel, no llega al tonel.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
El que no tranza no avanza.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Más aburrido que mico recién cogido.
Aquí hay gato encerrado.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
El cazador ruidoso es el que consigue menos pájaros.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
El que no habla, no yerre.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Al enemigo, ni agua.
No se puede mamar y protestar.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Necio que calla por sabio que pasa.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
El que tienes más saliva, come más hojaldres.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Perro que ladra no muerde.
Entre el león y el ratón no cabe comparación.
De cualquier maya sale un ratón.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.