Al melón maduro, todos le huelen el culo.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Vale más muerto que vivo.
Barba remojada, medio afeitada.
Contra gustos no hay nada escrito.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
El mirón, ¡chitón!.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
La madurez solo se vive una vez.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
El que a burros favorece, coces merece.
No compares el tocino con la velocidad.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
Pedo con sueño no tiene dueño.
No hay mayor tontería que reñir.
Quien más tiene, más quiere.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Dame pan y dime tonto.
Para muestra basta un botón.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.