Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
A caballo comedor, cabestro corto.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Hombre harto, no es comilón.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Guay del malo y de su día malo.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Con buena polla bien se jode.
El sexo nos hace perder la cabeza
Marido celoso, viejo mañoso.
Quien mocos envía, babas espera.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Hacer un viaje y dos mandados.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
El hombre lo pide, y la mujer decide.