A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Fía mucho, más no a muchos.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Una y no más Santo Tomás.
Los extremos se tocan.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Al bobo, múdale el juego.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
No todos los que mean en pared son hombres.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Vivir juntado es igual que casado.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
A hora mala no ladran canes.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Juntos pero no revueltos.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Cuanto menos bulto más claridad.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Amores reñidos, los más queridos.