Quien siembra, siega.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Buen corazón vence mala andanza.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Pan no mío, me quita el hastío.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
A la hora mala no ladran los perros
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
La cara del santo hace el milagro.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Lo que no se conoce no se apetece.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Puso pies en polvorosa.
Más tira coño que soga.
Casa cerrada, casa arruinada.
Burro que piensa bota la carga.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Mal reposa la vida dudosa.
A persona lisonjera no le des oreja.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Es muy poco pinole para ahogarse.
Está más loco que una cabra.
Suegra, ni de caramelo.