Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Amigo viejo y casa nueva
Perros raspan, pero la caravana passa.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Cada burro apechuga con su carga.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Año malo, panadera en todo cabo.
El cebo oculta el anzuelo.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
La leche cocida, tres veces subida.
A confite de monja pan de azúcar.
A mala leña un buen brazado.
Lengua malvada corta más que espada.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Que cada zorro cuide su propia cola.
La prisa es la madre de la imperfección.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Mas vale ser afilador que labrador.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Peso y medida, alma perdida.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Amor de casada no vale nada.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
En la variedad está el gusto.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
El pez grande se come al chico.
Lo barato cuesta caro
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Del agua mansa se asombra el perro.
Cuando no hay lomo, tocino como.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Agua hervida es media vida.