Molino cerrado, contento el asno.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Sayo grande, tapa mucho.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
El burro busca al otro burro para rascarse.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Harina mala, mal pan amasa.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Al buen sordo, pedo gordo.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Al hambre no hay pan negro.
No ensucies el agua para después tomártela.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Loro viejo no da la pata.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Dejar al gato con el pescado.
Poca hiel corrompe mucha miel.
El que llega tarde, no bebe caldo
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
No hay mejor condimento que el hambre.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Un clavo saca a otro clavo.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Arroz que no se menea, se quema.
El sarampión mata a lo traidor.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
El zorro viejo huele a trampa.
Más vale la sal, que el chivo.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.