Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Dádivas quebrantan peñas.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
El ojo quiere su parte
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
También al verdugo ahorcan.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Agarrando aunque sea fallo.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
La reputación dura más que la vida.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Más mato la gula que la espada.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
A cada necio agrada su porrada.
Cambiar de opinión es de sabios.
Cada oveja con su pareja.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.