Se necesitan dos para empezar una pelea.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Mande la razón y obedezca la pasión.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
El perro viejo no ladra sin razón.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Comer en bodegón y joder en putería.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
A burro viejo, poco forraje.
No juzgues el barco desde tierra
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Patada de yegua no mata caballo.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
La serpiente cambia el cuero, pero no su obrar rastrero.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Cerca del rey, cerca del cadalso.