El cuchillo no conoce a su dueño.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
El hábito no hace al monje.
El que no te ama, burlando te difama.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Dar de comer al diablo.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Modestia exagerada, modestia falsa.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Buen abogado, mal cristiano.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Al loco y al fraile, aire.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Quien miente, pronto se arrepiente.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Quien come aprisa, come mal.
Cada tonto tiene su manía.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Dios da, nunca vende.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
La confianza mató a su amo.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Querer y no querer, no está en un ser.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Al hombre de rejo, vino recio.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Tal padre, tal hijo.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
El que tenga perro que lo ate, y si no que lo mate.