Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
El ternero recental no teme al tigre.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Nunca falta de que reírse.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Abuso no quita uso.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
El diablo está en los detalles.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
A perro macho lo capan una sola vez
El mal llama al mal.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Hombre lisonjero, falso y embustero.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Mejor precavido, que arrepentido.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre