En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Querer matar dos moscas de un golpe
El oficio hace maestro.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Tiene más dientes que una pelea de perros
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Hijo ajeno, candela en el seno.
Las arrugas son la tumba del amor
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
No todos los que van a la iglesia son santos
Calvo vendrá que calvo me hará.
Al loco y al toro, dale corro.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Ligero como el ave de San Lucas.
Las desgracias no vienen solas.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Nadie da sino lo que tiene.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Los ojos son el espejo del alma.
Pedir peras al olmo.
Lo que la loba hace, al lobo le place.