En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Quien lee y escribe no pide pan.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Cada uno tiene su alguacil.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
La práctica hace al maestro.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Oro es, lo que oro vale.
El tiempo es oro.
Tiene más cuentas que un rosario.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
El hijo sabe que conoce a su padre.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Si existe, se ve
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
El rostro es el espejo del alma.
Que con su pan se lo coman.
Todo hombre tiene su manía.
Hacer la del humo.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Amor viejo, pena pero no muere.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.