Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El burro al ratón le llamó orejón.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Pan no mío, me quita el hastío.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
La más fina mula, patea y recula.
El que ríe el último, ríe dos veces.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Aire de Levante, agua delante.
Casa sin moradores, nido de ratones.
La ocasión asirla por el guedejón.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Los dioses ayudan al que trabaja
Voz del pueblo, voz del cielo.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Es un garbanzo de a libra.
Quien no tiene, perder no puede.
Quien más tiene, más quiere.
Más vale callar que con borrico hablar.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Pesar compartido, pronto es ido.
Parecer uña y carne.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Oveja que anda, bocado halla.
Llegar y besar, suerte es singular.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Que aproveche como si fuera leche.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
A mi, mis timbres.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
¡A darle que es mole de olla!
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
El que va para viejo va para pendejo.
Dios da frío según la ropa.