El que rompe viejo, paga nuevo.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Más vale maña que fuerza.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Ron, ron; tras la capa te andan.
De diestro a diestro, el más presto.
Si vives de fiado, vives señalado.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Pan casero, de ese quiero.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Emborrachar la perdíz
Quien hijo cría, oro cría.
Hacerse de la vista gorda.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Cuanto más pobre, más hijos.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
A Dios, lo mejor.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
A dos palabras tres porradas.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Nadie da lo que no tiene.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Quien debe y paga, no debe nada.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Tal para cual.
Amor con amor se paga.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Jugarse hasta la camisa.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.