Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Al roto, patadas y porotos.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Idos y muertos es lo mesmo.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
La alegría da miedo
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Flaco hombre, mucho come.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
A buey viejo, cencerro nuevo.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Vicio no castigado crece desatado
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Quien tiene arte va por todas partes.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Callado mata conejo.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
El que calla, no dice nada.
No existen desgracias razonables
Nunca llovió que no se despejara.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.