La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
El que más chifle, capador.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Una mentira puede matar mil verdades.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
La necesidad tiene cara de hereje.
Escucha en el silencio y serás sabio.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Cinco puercos son manada.
Dos capitanes hunden la nave.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
El loco, por la pena es cuerdo.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Querer matar dos moscas de un golpe
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Hablar poquito, y mear clarito.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Lo bello es difícil.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
A persona lisonjera no le des oreja.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino