Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Agua que no has de beber, déjala correr.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Se sincero y honesto siempre.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Un perro sabe donde se tira comida.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Los refranes no engañan a nadie.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
No juzgues el barco desde tierra
Echarle mucha crema a sus tacos
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Hablar en plata blanca.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Quien no se arriesga no conquista
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
A marido ausente, amigo presente.
¡Chínchate un ojo!
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Palabra de boca, piedra de honda.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Dios da las nueces, pero no las parte.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.